lunes, 6 de julio de 2015

Estimulación gustativa y olfativa

Los sentidos del gusto y del olfato están muy unidos por aspectos fisiológicos y psicológicos, pero hay una diferencia que los separa: el tiempo.

Mientras que el sentido del olfato comienza desde el nacimiento, el sentido del gusto irá apareciendo poco a poco, es decir, se irá realizando en la medida que vamos administrando la alimentación complementaria al bebé, por lo que los alimentos serán los que nos sirvan de recurso para trabajar la estimulación gustativa.

Con respecto al gusto, podemos decir que en los primeros meses del bebé muestra preferencia por los sabores dulces, arruga los labios ante los sabores ácidos y baja la comisura de la boca ante los amargos.
En los siguientes seis meses, chupará y saboreará todo cuanto caiga en sus manos o esté a su alcance.

Alrededor del año y medio gozará chupando golosinas, especialmente chupachús, y a los dos o tres años identificará perfectamente los cuatro sabores básicos.

En cuanto a la estimulación olfativa podemos decir que cuantas más exposiciones tengamos a un estímulo olfativo más adaptación se tendrá.

Existen investigaciones que aseguran que antes de los seis días después del nacimiento del bebé éste no reconocerá el olor de la leche materna y que después de esos días, el bebé es capaz de rechazar cualquier otra leche aún siendo humana.

A partir del sexto mes comienza a familiarizarse con los olores que impregnan las diferentes dependencias de la casa y rechaza los olores de cosas, personas o animales que no le son familiares.

Entre el primer y el segundo año reconoce a las personas y las cosas por el olor y rechaza alimentos que despiden olores desconocidos para él (como la coliflor, la cebolla...)

A los tres años comienza a disfrutar de la colonia que le echa su mamá o su papá y da respuestas negativas o positivas según el olor que perciba.

En los primeros meses de vida la estimulación gustativa y olfativa la vamos a llevar a cabo a través de una gran variedad de materiales, artículos y productos naturales (como por ejemplo la fruta).
Siempre sin olvidar que cumplan con las medidas de seguridad e higiene.

Algunos ejemplos serían los masticadores vendidos en farmacias de diferentes sabores, olores y temperaturas, y tetinas de sabores para estimular la función de succión, y al mismo tiempo trabajar la tolerancia a los sabores y olores.

A partir del año de edad podemos empezar a trabajar mediante los juegos de reconocimiento de olores como, por ejemplo, llenando botes con pétalos de flores, condimentos, colonias, etc.
También se podrá trabajar con telas o ropas con olores familiares.

Con respecto a la estimulación gustativa la trabajaremos mediante actividades o juegos con alimentos que proporcionen los diferentes sabores básicos, entre ellos, el limón (ácido), el azúcar (dulce), la sal (salado) y la bebida tónica (amargo).





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